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Un viernes gris, en la playa de Killybegs, aparece un barril arrastrado por el mar con un bebé en su interior. La familia Bonnar lo acoge y lo llama Brendan, como el santo navegante, sin sospechar lo que supondrá la llegada del pequeño a su hogar. Una historia de una comunidad que, a lo largo de dos décadas, entre secretos y afectos, encuentra en el sentido de pertenencia su única forma de resistir.
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