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En Japón, el gato, presente en el folclore, la poesía y las obras de teatro kabuki, es una figura emblemática. A veces adorado por su dulzura, su belleza y por ser portador de la buena suerte; a veces temido por su crueldad y sus poderes sobrenaturales. Inserto en un bonito cofre, este volumen en forma de acordeón, a modo de antiguo libro japonés, reúne más de sesenta obras de los más grandes maestros del grabado.
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