|
Cuando tenía diecisiete años, la autora viajó sola desde Australia hasta el norte de Islandia. Aunque no hablaba islandés, ni sabía casi nada de aquel país, la enviaron a una región remota. Allí conoció un suceso ocurrido en el siglo XIX: una mujer fue decapitada en la plaza pública, acusada de haber matado a dos hombres. Años después, en una Australia confinada, con una niña recién nacida, vuelve sobre su pasado.
|